Un estudio internacional que analizó 163 países entre 1992 y 2023, liderado por el economista ecuatoriano Ángel Maridueña-Larrea, junto con otra investigación centrada en Ecuador, concluyó que el crecimiento económico ya no se traduce automáticamente en más empleo, especialmente en países con alta informalidad laboral.
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En Ecuador, pese al crecimiento registrado en 2025 e inicios de 2026, la informalidad supera el 60% de la Población Económicamente Activa y solo 3 de cada 10 ecuatorianos cuenta con un empleo adecuado. Según el estudio, cuando la economía crece por encima de lo esperado, el desempleo nacional apenas baja 0,05 puntos porcentuales, una respuesta mucho menor a la registrada en economías desarrolladas.
El impacto tampoco es igual para todos los grupos. Los jóvenes de 15 a 24 años son los más beneficiados, mientras que en mayores de 35 años el efecto casi desaparece. En zonas urbanas el crecimiento sí reduce el desempleo, pero en el área rural —donde más del 80% del empleo es informal— ese efecto prácticamente no existe. El desempleo femenino responde el doble que el promedio nacional, mientras que en los hombres no resulta estadísticamente significativo.
Según el economista Pedro López, Ecuador necesitaría crecer al menos 5% anual de forma sostenida para reducir la informalidad e incrementar el empleo adecuado. Los estudios también señalan que las crisis destruyen empleo más rápido de lo que las recuperaciones logran restituirlo, por lo que los investigadores plantean combinar políticas de crecimiento con reformas de formalización y protección laboral.

